Fuí un día a decirte algo que supone ser lindo, no lo fue. Como respuesta, tu silencio; peor que las palabras que mas tarde dirías. Los nervios me rodeaban, sensaciones que no pensé sentir en un momento así. Esperando lo que no iba a ser (sabiendo que no iba a ser).
"No podemos ser amigos, pero quiero que estés bien"-me dijiste tiempo después. Lo entiendo, y lo acepto. Podemos hablar como siempre lo hacemos. Pero el tiempo pasa y, como siempre, las cosas cambian. No hablamos, no peleamos, no compartimos. Es entendible, no somos amigos, no somos nada. ¿Preferís que no hablemos? Te lo entiendo también. Es mejor para los dos. Pero duele, la verdad duele, y más si no se dice. La culpa fue mía, lo se. No debí decirlo y siempre lo supe. Pero lo echo, echo está.

Y no.. no lo entiendo.

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